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La financiación de las operaciones internacionales con los paises candidatos PONENTE: D. José de Jaime Eslava, presidente del Instituto de Finanzas, consejero delegado de Eurofinance Institute y de EG Consulting.
Si se negocia bien, es una fórmula bastante adecuada y que no aumenta la capacidad de endeudamiento de la empresa; su estructura financiera sigue siendo la misma, puesto que en el Factoring, si se cobra cash, no afecta al nivel de deuda financiera, y esto, en muchas ocasiones, para negociar incluso con las propias entidades bancarias, es muy importante. Si pasamos al tema de las operaciones a largo plazo, aquí ya las alternativas se pueden modificar. Se podría establecer un crédito documentario, siempre que fuese revolving o relover, o como ustedes lo quieran llamar, porque además admiten variantes: acumulativos, no acumulativos, … Podría ser una buena fórmula porque reduce el coste sobre un crédito documentario normal; eso sí, para poder acudir a esta fórmula, hay que tener siempre en cuenta que tiene que haber un conocimiento y una habitualidad en las operaciones con la empresa del país que se trate. Pudiese ser, que en este momento ya hay algunas empresas que lo están utilizando, se podría acudir a Leasing Internacional. Es una buena fórmula cuando se está tratando de empresas que lo que intentan vender al final son bienes y no se necesita que sea a largo plazo, puede haber también operaciones de Leasing Internacional de no muy largo plazo y puede ser una fórmula interesante. Y si no, otra fórmula que ya se está extendiendo en España y que quizá pueda ser bueno para empresas constructoras o similares, en las que no haya facturas pero haya certificados de obra o instrumentos parecidos. Otra fórmula, como es el Forfaiting Internacional, que puede tener las mismas ventajas que el Leasing, vuelvo a repetir, con la particularidad de estar referida a otro tipo de bienes y de ser a largo plazo. En la documentación que se les entrega, verán ustedes que he intentado hacer una distinción entre el Factoring Internacional y Forfaiting Internacional, en cuanto a lo que, en mi opinión, son las características fundamentales de cada uno de ellos. La diferencia fundamental, para mí, es que el Factoring no suele exceder de 180 días, según la costumbre que hay en estos momentos, con lo cual es corto medio plazo, no largo plazo, pero el Forfaiting Internacional admite (lo que puede ser muy interesante en algunas ocasiones) hasta el plazo de 7 años, lo cual puede ser interesante. Tienen también otra transparencia, en la que he puesto otras diferencias entre los dos, en la cual pueden ver que, realmente, la gran ventaja del Forfaiting es que no se necesita que haya factura; la venta a la empresa de Forfaiting puede ser de cualquier documento, desde una letra hasta un certificado de obra, que pueda suponer que existe el derecho del cobro, lo cual entiendo que puede ser una buena fórmula, con países, insisto, como veremos a continuación, que tienen una serie de riesgos que a la hora de valorarlos pueden ser muy importantes. Otro tema a considerar, es la divisa de la exportación, y aquí mi experiencia personal me indica que no en todos los casos las empresas españolas actúan, en mi opinión, de la manera que tendrían que actuar, puesto que entiendo que puede haber varias alternativas: hay que tener en cuenta la divisa de la facturación, hay que tener en cuenta, para los países que están aún fuera del euro los tipos de interés del coste de las distintas divisas, hay que tener en cuenta el plazo de la financiación y, por supuesto, estamos hablando de países con divisas distintas, el riesgo del tipo de cambio que cada una pueda tener inherente. He suprimido, aunque lo tendrán en la documentación, ejemplos de cómo han evolucionado las divisas de estos países en los últimos meses y podremos apreciar cómo el riesgo del tipo de cambio, en algunos casos, según el volumen de la operación, puede ser importante. Entonces, yo entendería que en cada operación habría que tener en cuenta las combinaciones que les pongo aquí: si la empresa es exportadora, insisto, y puede facturar en euros (ventaja inicial es que suprime el riesgo de cambio, con lo cual se puede financiar también en euros), lógicamente, suprime el riesgo de tipo de cambio, pero posiblemente el coste de la operación sea más elevado, puesto que el tipo de interés del euro puede estar por encima de otros tipos de interés de otras monedas que hay en el mercado, ya sea el dólar o sea el yen. Con lo cual, poniendo en la balanza el riesgo de tipo de cambio y el riesgo de tipo de interés, no siempre interesará esta operación; se podría plantear, entonces, que la facturación sea en euros y la financiación sea en la divisa, por ejemplo en yenes en estos momentos. ¿Será más barata?: es evidente que existe un riesgo de cambio, todo es cuestión de ver cuál es el nivel de exposición y si interesa cubrirla o no, o con qué medidas se pueden cubrir y siempre que sean más baratas que el diferencial de tipos de interés, pues no me parece lógico no acudir a esta posibilidad, puesto que lo que se va buscando siempre es un menor coste de las operaciones de financiación. En estos momentos, puede abaratarlo hasta 3 y 4 puntos y, si el volumen de facturación es muy elevado, puede ser muy importante. Se podría plantear el caso de que la empresa no fuera española, exportadora o no, y la facturación tuviera que ser en otra divisa y se podría plantear, por qué no, financiarse en la misma divisa. Todo es cuestión de valorar el coste, puesto que en este momento, de manera automática, está suprimido el riesgo de cambio. Puede plantearse que la facturación vaya en otra divisa que no sea el euro y que además busquemos otra divisa de financiación: se puede facturar en libras, o se puede facturar en dólares y, por qué no, financiarse en yenes, o, al final, que podría ser el caso más curioso, que la facturación fuese en otra divisa, sobre todo si somos importadores, y la financiación sea en euro. Lo que quiero transmitirles es que, en mi opinión, es tanto el volumen de dinero que hay en el coste de cada una de las operaciones concretas que se vayan a realizar, que no buscar la adecuada fórmula en cada operación, puede suponer la pérdida de bastante dinero, cuando a lo mejor pensamos que no corremos ningún riesgo, y sí estamos asumiendo riesgos. Para aquel que le pueda interesar, he incluido, en la documentación que les entregarán a ustedes, todas las alternativas que he expuesto con el riesgo de cambio, la cobertura de riesgo, el coste, así como las ventajas y las diferencias que, en mi opinión, tienen cada una de ellas. Está claro que el seguro de cambio tiene la ventaja de que permite saber cuál va a ser el precio de la facturación, pero no siempre esto puede ser lo adecuado, y esta documentación sirve tanto para empresas exportadoras como importadoras. Otro de los temas que he dicho que iba a considerar es el tema de los riesgos. Hoy por hoy, desgraciadamente, el trabajar con estos países, igual que con cualquier otro país emergente latinoamericano o asiático, plantea que no podemos hablar sólo de un riesgo de tipo de cambio y un riesgo de tipo de interés; desgraciadamente, lo digo en este sentido, financiero y no en otro sentido, hay que seguir contando que hay riesgos comerciales, riesgos de insolvencia (entiendo por riesgos comerciales e insolvencia que en este caso el importador del país no pague, por las razones que fuere), hay riesgos políticos, hay riesgo del país,… No están entre los países mejor clasificados, y podríamos encontrarnos con un riesgo de país, involuntario incluso a la propia empresa que haga la importación y, por supuesto, si existe ese riesgo, si existen esos dos riesgos, hay que cubrirlos, al margen de las técnicas de cobertura que podamos utilizar para los riesgos de tipo de interés y riesgos de tipo de cambio. ¿Qué alternativas se pueden utilizar ante estos dos riesgos, los comerciales y los políticos? Bueno, pues hoy por hoy, en España, las alternativas más claras que podemos tener es acudir al seguro del crédito a la exportación, a través del CESCE o de cualquier organismo que ustedes consideren adecuado, pero acudir al seguro de crédito de la exportación. Hoy, a través del CESCE se pueden cubrir, con pólizas especiales para PYMES y con otro tipo de pólizas para grandes empresas, si no el 100%, sí un porcentaje muy alto: desde el 84% hasta el 97%, el 84% en riesgos comerciales, estoy hablando de términos medios, y el 97% de riesgo-país, incluso cabe la posibilidad, no del riesgo comercial, de que el cliente no pague una vez hecha la operación, sino incluso que una vez iniciados los trámites, por cualquier riesgo catastrófico o lo que sea, pues nos encontremos fabricando los productos y que luego el cliente no los vaya a demandar, con lo cual, sí me parece que hoy por hoy, tratar con estos países requiere acudir a estas modalidades que existen y que son bastantes las que tenemos en este país. Otra cosa, e insisto, yo no vengo en nombre del Ministerio, ni de CESCE a hablar, otra cosa es que sean fáciles de obtener, que se puedan dar en todas las ocasiones ..., También digo que no son baratos, lo uno por lo otro, o, en mi opinión, no son todo lo baratos que deberían ser, pero eso es otra cuestión. Al menos existen esas posibilidades. En cuanto a los tipos de riesgo, una cosa que me llama la atención es que casi siempre que hablamos de este tipo de operaciones de comercio internacional, sólo tenemos en cuenta el riesgo transaccional, es decir, el riesgo derivado de divisas, cuando ya nos han hecho la compra y estamos esperando a que nos paguen, y deberíamos acostumbrarnos a tener en cuenta que también existe otro riesgo importante, que es lo que yo he llamado “riesgo económico”, que se puede llamar de cualquier otra manera, y que consiste en que cuando tenemos que hacer ofertas, hay que fijar unos precios y hay que incluir unos presupuestos y unos datos provisionales porque puede ocurrir, al establecer la operación concreta, que en el cambio de la divisa, como me tocado conocer a mí, curiosamente en operaciones que tenían un margen comercial adecuado, lo que se ha ganado en el margen comercial, se haya perdido en el diferencial del riesgo de tipo de cambio por las divisas, con lo cual, los comerciales estarán muy contentos porque han cumplido sus objetivos, pero el director financiero ha tenido que apechugar con una pérdida en cada una de las operaciones que se han realizado. No digo nada si es una empresa de ingeniería que acude a un concurso público, a una subasta, y que en más de una ocasión han tenido que decir: “¡virgencita, virgencita, que no nos concedan el concurso!”. Por ejemplo, ahora en países latinoamericanos, y puede suceder aquí, después de que le concedan a uno el concurso, según como esté el cambio de la moneda, puede pasar que cuanto más le concedan, más pérdidas tenga, salvo que acuda a técnicas de cobertura. En el caso de que la empresa sea un grupo, quiero constatar que en el futuro buena parte de la introducción de las empresas españolas en estos países va a ir por la vía de la inversión directa, un tema muy importante en el que lo que hay que tener en cuenta es el riesgo de consolidación o riesgo de traslación, todos los finales de año hay que hacer los balances consolidados en nuestra moneda. Puede suceder que cada año se tengan pérdidas, por activos que se compraron en una fecha valor de la divisa y que ahora tienen un valor distinto, y ése es un riesgo de consolidación que los grupos también, si se van a aventurar a hacer inversiones directas en estos países, deben considerar. En cuanto al tema del riesgo de tipo de cambio, entre las técnicas que yo aconsejaría estaría no acudir al banco a hacer un seguro de cambio por hacerlo; en el fondo un seguro de cambio no es ni más ni menos que un contrato de futuro, un contrato forward: es muy cómodo, pero no siempre es el más económico . Lo que creo que habría que hacer, y en la documentación lo verán, es lo que llamo un “balance de exposición”, un balance de exposición al riesgo de divisas. Por cada divisa de cada uno de estos países, insisto en que lo que estoy diciendo vale para todos los países emergentes, ver si estamos cortos o largos y, según nuestra posición, podremos definir qué tipo de cobertura vamos a realizar y, dentro de estas técnicas de cobertura, entiendo que hay dos métodos: uno sería el método que yo llamo de “cobertura natural”, que afecta a los resultados del balance, y otro, el que hoy me parece que se está imponiendo en el mercado, que son las técnicas de cobertura artificial: no alterar las condiciones comerciales de cada operación, no afectar al resultado de la empresa aparentemente, pero sí de lo que se llama off de balance. Hay que acudir a productos variados porque, en ocasiones, nos pueden dar una respuesta bastante más segura que cualquiera de las anteriores, y no siempre la más cara, puesto que hay que comparar el coste con el riesgo que estamos cubriendo. No se puede comparar el seguro de cambio, por ejemplo, sólo por lo que cuesta la prima. La prima estará en relación con el riesgo que se está cubriendo. Y, en mi opinión, yo entendería que como técnicas de cobertura más adecuadas, si se eligen las naturales, de entrada, la mejor es que la facturación sea en la propia moneda y así se evitan todos los problemas. Otra alternativa que sería, muy interesante, que no sé por qué no se hace tanto, es hacer un matching de operaciones, intentar modificar los plazos de cobro y pago de las distintas operaciones para que coincidan en una misma fecha y, poniéndolas todas en una misma fecha se reduce considerablemente, con un medio tan sencillo como la exposición al riesgo de tipo de cambio, puesto que quedaría sólo el riesgo por el diferencial de lo que no se haya fijado en la fecha de cobro y pago de las distintas operaciones en una fecha determinada, o si no, acudir a operaciones deliding o delay, ¿por qué no, atrasar un cobro, si ese atraso puede suponer un menor coste o un mayor beneficio y, en ese mismo sentido, un adelanto en el pago a los proveedores? Quiero decir, que no siempre el cobro o el pago tienen que estar relacionados sólo con los temas comerciales, sino que en ocasiones los temas financieros pueden estar por encima de los temas comerciales. En cuanto a las técnicas artificiales, hoy en España, entiendo que lo más socorrido, insisto, no siempre lo mejor, es el seguro de cambio, contrato forward. No estamos todavía en este país muy acostumbrados a trabajar en mercados organizados con futuro de divisas, con lo cual, voy a exponer un poco el tema pero sin profundizar, puesto que no se está utilizando. Si la empresa es grande sería muy bueno hacer estudios, para hacer swaps de divisas, que podría ser un tema muy interesante, no muy caro, y entiendo que, bien estructurado, una cobertura vía opciones también podría ser un tema muy interesante. Estas opciones nos pueden cubrir los dos riesgos, el riesgo de tipo e cambio y el riesgo de tipo de interés, con lo cual todo estará en relación directa con el grado y el nivel de exposición que tenga la empresa en cada uno de estos países. Y luego, si estamos hablando de técnicas grupales, a través de grupos de empresa, entiendo que una buena técnica, tampoco muy utilizada, aunque estoy viendo que algunas grandes empresas españolas ya lo están haciendo, sería hacer Netting entre la empresa matriz y las filiales, es decir, anular los flujos de cobro y pago entre matriz y filiales, y como consecuencia, dejar la exposición sólo para el diferencial. O si no, hacer refacturación, buscar un CTC, un Corporate Temporal Centre, o una UCI, o una UTE, o como quieran ustedes llamar, bien en España, bien en otro país, y nos podríamos encontrar con que a través de una refacturación, a través de una empresa de éstas (que con dos personas y un buen sistema de ordenador se puede hacer), podemos estar reduciendo muy considerablemente el riesgo de tipo de cambio y el riesgo de tipo de interés, y lo más interesante, los costes de las mismas. Cuando se trata de operaciones con apoyo oficial, y sobre todo si no son a corto o largo plazo, no voy a insistir más en el crédito oficial a la exportación; supongo que a lo largo de estas conferencias se hablará de todo lo que pueden ser fondos de ayuda FAD, de los programas CARI, del ICO, de los Créditos Mixtos, o bien de otras fórmulas que, de manera innovadora, está obteniendo y sacando el Ministerio a través de las cuales se pueden encontrar buenas vías de financiación, bien vía tipo de interés primado, bien a tipos de interés fijo e, incluso en estos momentos, a tipos de interés variable según las condiciones. Siempre puede ser una buena ayuda intentar acudir a estas fórmulas. Cuando hablamos de la inversión internacional, el tema ya se complica un poco más. Aquí ya no estamos hablando de medios de cobro y pago, sino de otro tipo de financiación y aquí, en mi opinión, los factores clave a tener en cuenta para ver qué fórmula de financiación se debe utilizar son, en primer lugar, cuál es el objetivo y el grado de le expansión internacional: ¿estamos hablando de empresas que sólo quieren montar delegaciones de venta en estos países, o estamos hablando de empresas que lo que quieren es tener filiales de producción o hacer alianzas, o joint ventures, que ahora se ha puesto de moda?, aunque quizás tengan, a la larga, serios inconvenientes si el poder del mercado queda en manos de la otra empresa del otro país y, al final, como está sucediendo por la experiencia de otros países, una vez aprendida la tecnología, si siguen teniendo el poder del mercado, ¿para qué nos necesitan?, con lo cual, siempre que se haga, o bien se hace con pactos andorranos, o como quieran llamar, o ver fórmulas para evitar estos problemas. No será lo mismo, si la inversión se hace vía en activos propios de la empresa, hablemos de sucursales o de relaciones de ventas, que están dentro del balance de la propia empresa, que si lo que estamos haciendo son inversiones en cartera vía establecimiento de alianzas o filiales. Es muy distinto si hacemos inversiones vía activos fijos o vía cartera. Mi opinión personal es que en estos países, hoy por hoy, siempre que sea posible, es mejor por la vía de inversión en cartera que por la vía de inversiones en inmovilizados fijos, puesto que luego el dar marcha atrás es mucho más difícil en el primer caso. Y creo que sería bueno contemplar, aunque no da tiempo de profundizar aquí, la posibilidad de que, si se van a hacer inversiones en esos países, no vayan las empresas solas, sino que vayan con una sociedad vehículo, que sea vía la fórmula “project finance”. Para finalizar, diríamos que todo va a depender del grado de compromiso que se quiera adquirir en la inversión exterior y, por supuesto, del volumen de la inversión que se tenga que hacer, y hay que tener muy en cuenta, porque muchas veces se olvida, que no todo depende de la inversión ni del compromiso: también hay que mantener, hay que controlar y hay que coordinar, y eso es un coste muy elevado. Finalizando, aquí están los dos tipos de vías, de Inversión, bien delegación comercial, filiales de venta y filiales de producción (filiales de producción son palabras muy serias que entiendo que hay que pensárselo dos veces) y, dentro de las inversiones vía Compra Accionarial, yo en estos momentos no soy partidario de las licencias, que han dado mal resultado, y sí de las alianzas o de establecer contratos de manufactura y de administración. En la última transparencia pueden ver que les he expuesto también cómo juegan cada una de estas fórmulas que he indicado, en cuanto a grado de compromiso y en cuanto a grado de inversión. Por supuesto, siempre que se trate de financiación a largo plazo, siempre que se vaya de la mano de un organismo internacional, de un organismo español que garantice y cubra los riesgos soberanos que pueda haber en cada país y los riesgos de insolvencia, mejor que mejor. Pues nada más, he cumplido por mi parte, muchas gracias y estoy abierto a cualquier tipo de consulta que me quieran hacer. MODERADOR: Muchas gracias, Señor De Jaime y, por desgracia, el horario ya viene un poquito ajustado, si hay alguna pregunta tiene que ser muy rápida y la respuesta también. UN ASISTENTE: Hola, buenas tardes, simplemente, mi pregunta es muy concreta: ¿qué medio de pago recomienda usted para las importaciones? DE JAIME:¿si la empresa es española? ASISTENTE: Exacto. DE JAIME: El cheque personal ASISTENTE: El cheque DE JAIME: Claro, si la otra parte lo permite el cheque personal. Tú tomas la iniciativa, tú decides cuándo pagas y no asumes ningún riesgo del pago, con lo cual, siempre para el importador la fórmula mejor es la que es peor para el exportador, entonces, siempre que se pueda hay que ir a la fórmula de pago más simple, ahora, va a ser muy difícil que la otra empresa, si no hay habitualidad y conocimiento, te deje, con lo cual entiendo que será el crédito documentario. ASISTENTE: ¿Y qué instrumentos tienen las empresas importadoras, porque, claro, cuando uno tiene relaciones comerciales con países de la Europa del Este, muchos de ellos, precisamente por su debilidad financiera, te suelen pedir el pago del 50 ó 60% por adelantado. Existe algún tipo de instrumento que pueda asegurar que va a cumplir con su obligación? DE JAIME: En primer lugar, si se hace un crédito documentario, sí se puede establecer que a través del crédito documentario, en la misma operación, según cómo se establezca, se pueda anticipar el pago al exportador, con lo cual, a través del crédito documentario se puede hacer. Y si se hace, se puede convencer, pero eso ya depende de la relación, que sea un Confirming o un Factoring, por su parte, de Leasing, si lo acepta, pues también se puede llegar a esas fórmulas, si no, es muy difícil. ASISTENTE: Muchas gracias. MODERADOR: Muchas gracias, Señor De Jaime, presidente del Instituto de Finanzas. :: |
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