I CONGRESO INTERNACIONAL DE EMPRESAS
ESTRATEGIA EMPRESARIAL EN LA NUEVA EUROPA


Clausura

D. Alfredo Rambla, director general del Comité Organizador del Ier Congreso Internacional “Estrategia Empresarial en la Nueva Europa”.

Muchas gracias, señor presidente. Yo quiero agradecer, como todos que me han precedido en el uso de la palabra, a Moneda Única la participación en el Congreso pero de una manera doble, porque además de lo que a cada uno de los agradecidos ponentes han dado a Moneda Única, a mí, me ha enriquecido también, disminuyéndome en unos 20 años de mi edad actual, rememorando algunos de los hechos de las negociaciones de la adhesión de España a la UE en las que participé como representante del Ministerio de Industria y seguí, posteriormente, en el de Asuntos Exteriores, llevando las materias de mercado interior.

Una de las primeras sorpresas, con las que me encontré estos últimos años, ya jubilado, es el interés que mostraron casi todos los estados solicitantes de ingreso en la UE al invitarme a participar en seminarios y en estudios, para ver la aplicación que, por parte de España, se había hecho de muchas de las condiciones y de los compromisos adquiridos en las negociaciones de adhesión en todos los campos, especialmente, en el industrial, en el energético y telecomunicaciones que eran los míos, cuando yo no esperaba que eso interesara a nadie como una cuestión histórica que terminó en el año 86.

Llegué a la conclusión de que, estas exigencias habían nacido, preferentemente, de que las cuatro ampliaciones que hasta estos momentos ha habido, la primera y la última, las que determinó la entrada del Reino Unido, Dinamarca e Irlanda y la de Austria, Suecia y Finlandia, países con un grado de desarrollo semejante al de la UE, no les servían de referencia. Tampoco las negociaciones políticas del momento, ya que hicieron unas negociaciones cortas que no eran comparables con las actuales. En cambio, el modelo español, supongo yo que por esos motivos, les interesaba mucho y, efectivamente, de eso es de lo que voy a hablar muy rápidamente.

Sólo recuerdo que el contexto en que España lo solicitó, fue un cambio de una dictadura a una democracia subsiguiente. El 28 de julio del 77 se solicitó oficialmente el ingreso de pleno derecho de España en la UE. La Comisión Europea, entre el mes de septiembre del año 77 a noviembre del año 78, elaboró el dictamen, que resultó ser favorable al comienzo de las negociaciones de adhesión. Éstas comenzaron el 7 de febrero de 1979 y terminaron con la firma del acta de adhesión, simultáneamente, de Portugal y España el día 12 de junio de 1985 y permitió que el primero de enero de 1986, España formara parte de las Comunidades Europeas el nombre en aquel momento, de lo que hoy llamamos, UE.

Quería rápidamente señalar las similitudes, que las hubo, en el proceso español y en el de los 12 países que, actualmente negocian y las diferencias.

La primera ya la he citado, en el proceso vinculado a la democracia, tanto en España y Portugal en aquel momento, como a los 10 países que ahora son candidatos inmediatos a la entrada de la UE. En segundo lugar, fueron negociaciones llevadas a cabo en períodos de dificultades de la UE en nuestra época, porque había, en primer lugar, la consagración ya clara del fracaso del primero de los objetivos del Tratado de Roma, que era la creación de un Mercado Común que difería en el tiempo y que no se veía aparecer en aquel momento por ningún lado, derivadas también otras dificultades de la existencia de la PAC, Política Agraria Común, que, en aquel momento, recogía el 75% de los recursos del presupuesto comunitario. Actualmente, más o menos, es el 46%. Otra dificultad estaba derivada de la escasez de recursos internos, porque para las nuevas políticas se necesitaban esos recursos que entonces la agricultura empleaba, no se quería despojar a los agricultores europeos de esos recursos y hubo que convencer a todos los países que tenían que hacer un esfuerzo en aportaciones al presupuesto comunitario en aquel momento; actualmente y paralelamente, la UE está tratando de llegar, dentro de un período constituyente, a una verdadera Constitución Europea, de la cual se van a derivar probablemente cambios profundos en la forma de llevar a cabo la gestión económica, política, humana y social dentro de la UE.

Dificultades e incertidumbres, de momento, en las negociaciones con los 10 países candidatos. Fueron unas y otras negociaciones difíciles, en nuestro caso, 6 años y medio, en su caso, serán más de 8 años, incluyendo el período de adhesión, que empezó en los años 93, 94 y 95, según el país, para que tuvieran tiempo de irse acomodando a la realidad europea bien constituida.

Otro elemento de similitud es que, en las negociaciones de España y Portugal y en la actual de los 10, dos países entonces y diez ahora, que tienen una notable diferencia respecto a la renta per cápita de los 15 países de la UE, se les ha reunido en tareas negociadoras con la Unión.

Dicho esto de las similitudes, digamos dos palabras de las diferencias. En primer lugar, España se enfrentó con una Europa económica, exclusivamente, ahora los demás países se unen con una Europa que, además de las cuestiones económicas, entra ya en la política exterior y de seguridad común. En palabras más claras, en la política frente al resto del mundo en cualquier materia y en la creación del ejército, futuro ejército defensivo, ejército europeo de la Unión y en las cuestiones de justicia interior, entre ellas, por ejemplo, el problema actual de la regulación de la inmigración en todos los estados de la Unión, por unas normas que sean las mismas en todos los estados miembros que, todavía hoy, no se han conseguido, pero que se han discutido y se pueden discutir mensualmente dentro de la UE.

Por tanto, lo que ahora son tres pilares, el pilar económico, el pilar político y de defensa y el pilar de justicia e interior, se reducían en nuestra época a un solo campo, el económico, y mucho más reducido que el actual. Muchas de las decisiones, por ejemplo el Mercado Único, que consistía en una serie de directivas no muy numerosas que había que cumplir por descontado y que cuyo capítulo se titulaba “aproximación de legislaciones nacionales hacia la legislación comunitaria”, actualmente, el mercado Único dispone de miles y miles de disposiciones que los estados actuales tienen que cumplir. España las ha cumplido desde dentro participando en su elaboración y, sin embargo, ellos las tienen que cumplir sin haber participado.

En nuestra negociación, consultábamos unas 85.000 páginas del Diario Oficial Comunitario que estaba en vigor en aquel momento y, actualmente, tienen que consultar, discutir y negociar no menos de 115.000 del Diario Oficial de la UE. Otra diferencia notable es que, actualmente, las decisiones dentro de la UE, como norma, se adoptan por mayoría, lo que llaman mayoría cualificada; lo que quiere decir, que para evitar que se adopte una decisión que ha propuesto la Comisión o el Consejo, tiene que haber al menos cuatro países miembros que reúnan al menos 26 votos, votando en contra de la propuesta de la Comisión para que ésta no llegue al Diario Oficial de la Unión Europea y, en cambio, la mayoría de las decisiones que en nuestra época se adoptaban, estaban regidas por la unanimidad. De manera que cualquier estado miembro, desde dentro, podía vetar una propuesta de la Comisión si pensaba que no le convenía a sus intereses nacionales.

Los actuales países que están negociando, se tienen que fiar más en las negociaciones de adhesión que en el resultado de lo que puedan conseguir posteriormente, porque en una Europa de 25, la influencia que cada estado individualmente pueda hacer para que la propuesta de la Comisión no llegue, es casi imposible llevarla a efecto. Una cuarta diferencia, en las negociaciones actuales, los estados miembros han tenido una estrategia de preadhesión preparada por la Comisión. Consiste en dos partes, por un lado, unos acuerdos de asociación que permiten bajar los aranceles y entrar en nuevas políticas comunitarias paulatinamente; y, al mismo tiempo, tienen un diálogo estructurado cada 6 meses, en los que la Comisión vigila los avances de cada uno de los estados miembros para ver sus progresos, ayudando en las dificultades jurídicas de obtener estos procesos que no tuvimos nosotros de ninguna de las maneras y complemento de todo ello, es que además, gozan por ejemplo, del programa Phare, que da cuantiosas ayudas a cada uno de estos países para hacer muchísimas cosas, por ejemplo, montar laboratorios de ensayo y certificación, con el objeto de ser más eficientes y no recurrir a España o Francia para que les certifiquen sus propios productos.

Nosotros, habiéndolo solicitado, nunca conseguimos ni un euro para obtener ninguno de estos tipos de ayudas. Para la construcción de la red de transportes aéreos, marítimos en su caso, terrestres, tienen ayudas de la Phare y nosotros nunca las tuvimos y, como tenemos el tiempo limitado, diré finalmente las dos últimas diferencias. Las adhesiones de España y Portugal fueron simultáneas. Habíamos empezado más o menos con una diferencia de dos o tres meses en la solicitud y el tratado de adhesión fue, por la mañana firmado en Lisboa y por la tarde en Madrid simultáneamente.

Debo decir que hubo intentos por parte de Portugal de adelantarse, porque la economía española suponía unos problemas mayores a la UE, que el ingreso a la UE de la economía portuguesa planteaba. Pensaron que podían entrar dos, tres o cuatro años antes y se vio razonable, por una parte y por otra, por la parte comunitaria y finalmente por la de España y Portugal, que eso no era conveniente y se entró en el mismo día.

Hemos visto hace tres meses que 10 países, ayer presentes aquí, van a entrar en Mayo de 2004 y otros dos, también presentes ayer por la tarde en la rueda que se hizo con los propios embajadores y los agentes comerciales presentes aquí, van a entrar, en principio, tres años después. Esto tiene dificultades jurídicas que yo he tratado de investigar en estos países y en las autoridades españolas que negocian a través de la Comisión y de los embajadores que ayer estaban aquí, en numerosas ocasiones, ¿cómo se le puede dar solución a la exigencia de que un estado miembro, por ser estado miembro, pueda vetar la entrada de cualquier otro estado que solicite, al terminar el período de negociaciones, para que ninguno de los doce tuviera la veleidad de vetar la entrada de los otros dos posteriormente cuando habían solicitado más o menos al mismo tiempo el ingreso en la UE?. No he recibido ninguna respuesta satisfactoria, con lo cual supongo que bajo mano debe haber algún acuerdo entre Comisión y Consejo por un lado y los países candidatos, tanto los que van a entrar en primera velocidad como los segundos para que eso no suceda. Pero el Tratado de la Unión de Ámsterdam, el que actualmente está en vigor, permite que los estados que estén formando parte en un momento dado, por tanto los estados miembros, puedan vetar la entrada de otros estados miembros.

Para terminar, la última es que, actualmente, los países candidatos no están obligados a aceptar todas las obligaciones que el acerbo comunitario exige a los estados miembros en algunas materias. Siempre eligiéndolas ellos y con el beneplácito de la UE, podrían utilizar el mecanismo que no existía antes, pero el Tratado de Ámsterdam lo introdujo mirando en gran parte a estos estados nuevos, que es el mecanismo de cooperación reforzada, que quiere decir, que cuando ocho estados de la Unión quieren integrarse más rápidamente que el resto, pueden hacerlo con algunas condiciones: primero que sean ocho o más, no menos, en segundo lugar, que dejen la puerta abierta a los demás, para cuando quieran integrarse en esa misma materia y, naturalmente, que los que se incorporen posteriormente, cumplan las mismas condiciones que los ocho anteriores se habían exigido a sí mismos para la entrada.

El ejemplo más notorio que tenemos en estos momentos es que hay 12 estados que han hecho uso de esta posibilidad con la moneda única, han creado y han entrado en el Euro, mientras tres todavía no lo han hecho con su soberanía nacional esgrimida. Eso no quiere decir, porque tiene la puerta abierta, que ante un referéndum, este año el Reino Unido decida la entrada en el Euro en las mismas cinco condiciones de convergencia que España y los once países que están en la UE han cumplido.

Bueno, podía haber comentado algunas cosas más de estas cuestiones pero en atención al retraso que se ha ido produciendo podemos finalizar.

Muchas gracias. ::

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