La primera de las mesas redondas del II Congreso Internacional de Empresas congregó a representantes económicos de Francia, Alemania, Italia y Portugal, los principales destinos de la exportación española. Dos entidades financieras como el Deutsche Bank y la Caja de Ahorros del Mediterráneo completaron la perspectiva desde el campo de la banca aplicada al comercio exterior.
Alfredo Bonet, director general de Promoción del ICEX, llevó a cabo la presentación de los intervinientes en la mesa, no sin antes ofrecer varias pinceladas sobre el mercado de la Unión Europea, “un mercado muy competitivo, de gran dimensión y en el que la empresa española ha sabido adaptarse con muy buenos resultados”, aseguró Bonet.
Los representantes alemanes fueron los primeros en intervenir. Peter Moser, secretario general de la Cámara de Comercio alemana en España, presentó los resultados de una encuesta realizada a los empresarios españoles afincados en Alemania. A este respecto, Moser se lamentó de que “por desgracia, a los empresarios españoles no les va muy bien en el mercado alemán, a pesar de que esperan mejores perspectivas para este año 2004”. Con relación a los problemas fundamentales que las empresas españolas encuentran para llegar al mercado germano, figura en primer lugar la dificultad de acceso a canales de comercialización. “A pesar de que el avance es importante, la dificultad principal sigue siendo encontrar a un socio comercial o para introducir sus productos en el país”, concluyó.
Por su parte, Volker Fink, ministro consejero de la Embajada de Alemania, señaló algunos datos que hablan de Alemania como buen emplazamiento de los negocios internacionales. “Nuestro país representa casi la cuarta parte de la economía de la UE, con un mercado de 82 millones de consumidores que ostentan el mayor poder adquisitivo de la Unión Europea, con una mano de obra altamente cualificada y con los mayores índices de productividad del continente”. También mencionó las ventajas logísticas que supone su posición estratégica, en el centro de la futura Europa de los 25. Fink también señaló la denominada “Agenda 2010”, a través de la cual el Gobierno alemán ha emprendido una serie de reformas económicas para mejorar la competitividad del mercado. El representante germano concluyó su discurso diciendo que “si las empresas tienen éxito en Alemania, lo tendrán también en el resto del mundo”.
Por la parte francesa, presentaron sus ponencias el consejero comercial de la Embajada de Francia, Nicolás Prego, el director de la Cámara de Comercio Franco-Española, Bertrand Barthelemy, y el director de la Agencia Francesa para las Inversiones, Juan María Tejero.
El primero de ellos puso sobre la mesa las grandes líneas o características de las relaciones comerciales bilaterales. “Con más de 1.500 empresas de origen francés implantadas en España, la colaboración empresarial entre los dos países es muy estrecha”, aseguró Prego, tomando como referencia los datos de 2003. El consejero hizo hincapié en las diferencias entre las inversiones a un lado u otro de la frontera. “Cinco filiales de empresas francesas figuran entre las 20 primeras del ránking español. Pero se puede lamentar que sólo 150 filiales de empresas españolas estén presentes en Francia, aunque la dinámica sea al alza”.
Para corregir este fenómeno existe también la Cámara de Comercio Franco-Española, cuyo director, Bertrand Barthelemy, expuso las distintas modalidades de penetración empresarial en Francia, desde la venta directa de productos, a la implantación física de una empresa en el territorio galo. Finalizó su intervención insistiendo en que el hecho de que Francia sea un mercado vecino no significa que sea similar desde el punto de vista de la cultura para constituir una empresa. Asimismo, recomendó a los empresarios que se dirijan a los centros especializados que existen en las Cámaras de Comercio francesas, ya que son sus interlocutores naturales y podrán asesorarles en temas de mercado.
El director de la Agencia Francesa para las Inversiones (AFI), Juan María Tejero, también se encontraba entre los ponentes. Abrió su turno de palabra, explicando brevemente la historia y la misión de este organismo, que se creó en 2001 para fomentar la implantación de empresas extranjeras en Francia. Tejero explicó, paso por paso, los servicios que ofrecen al empresario español. “Comenzamos asesorando a las empresas que tienen un proyecto de implantación en Francia, le damos información económica, jurídica, fiscal... en definitiva, todo aquello que sirve para madurar un proyecto de implantación en el país. Cuando el proyecto está claro, facilitamos al empresario propuestas concretas de implantación/ localización, en los que se explican las zonas industriales posibles, la fiscalidad local, el entorno económico, de forma que el empresario tenga un conocimiento amplio de las posibilidades de implantación, finalizó Tejero.
A continuación, tocó el turno a los representantes de Italia, comenzando por la intervención de la agregada económica de la Embajada italiana, Rosana Papini. A lo largo de su discurso habló de un elemento muy peculiar del modelo productivo italiano, como son los distritos. “Se trata de una concentración de empresas especializadas que dan trabajo a más de dos millones de trabajadores”, indicó, a lo que añadió que “debería ser un elemento a tener en cuenta por los inversores extranjeros”. Papini continuó hablando de las facilidades que existen en Italia para todo tipo de empresas, ya sean italianas o extranjeras y de cualquier sector productivo, y en especial en las regiones del sur de la Península Itálica.
Le tomó la palabra su compatriota Carlo Bozzolan, vicesecretario general de la Cámara de Comercio de Italia en España, quien resumió las funciones que cumple esta institución privada fundada hace 85 años. “Nuestra labor se puede dividir en tres partes: una función de ayuda a las empresas italianas interesadas en el mercado español y viceversa. Un segundo apartado dedicado a la formación e información para todos los socios y recientemente hemos añadido un nuevo centro de servicios para los inversores”.
Siguió Portugal, el único país de la Unión Europea que sólo tiene una frontera. Con la frase “nuestro futuro pasa por España”, comenzó la intervención de Aureliano Neves, consejero del Banco Espirito Santo y también vicepresidente de la Cámara de Comercio Hispano-Portuguesa. Neves introdujo a los asistentes en la realidad del intercambio comercial entre los dos países, una realidad creciente, según quedó patente en su exposición. “Nuestro país es totalmente dependiente de España, tanto en importaciones como en exportaciones”. A este respecto, ofreció un dato importante, y es que mientras las exportaciones portuguesas a España crecen a un ritmo del 8%, las exportaciones españolas a Portugal lo hacen sólo en un 1%. El representante portugués quiso también hablar de futuro. Según Neves, el carácter periférico de la Península Ibérica se verá agravado por la entrada de los Países del Este a la Unión Europea. “Ello hace necesario llevar a cabo una estrategia conjunta entre los dos países, en materia de infraestructuras de transporte, armonización fiscal y otros temas que fortalezcan la presencia ibérica dentro de la Unión”.
Pusieron fin al turno de exposiciones los representantes de dos entidades financieras: el Deustche Bank y la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Ignacio Ramiro, director de Financiación Estructurada y de Exportaciones de Deustche Bank, recordó que el español es un exportador muy reciente y además inconstante. También indicó que España es, no sólo la gran desconocida, sino que además es desconocedora. “Los empresarios no saben cómo moverse en el mundo de la exportación, a diferencia de otros socios comerciales como Francia o Inglaterra”. Como primer paso para solventar estos errores, Ramiro propuso la necesidad de fomentar el conocimiento y el entendimiento de los mercados a los que nos dirigimos. Para finalizar, destacó el papel que desempeñan los bancos en el comercio exterior, y en concreto el Deutsche Bank, que en los últimos años ha pasado de ser un banco global a ser un banco centrado en Europa. Para Ramiro, “es fundamental conocer el tejido empresarial en cada uno de los países del continente, para a partir de ahí distribuir y dirigir las filiales, sucursales, agentes financieros, además de todos los productos y servicios para el exportador, y eso es lo que hemos hecho en el Deutsche Bank”.
El encargado de cerrar el turno de intervenciones fue Pedro Díaz, director de Comercio Exterior de la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Bajo su punto de vista, “la estrategia comercial de España hacia esos países no puede ir por libre, porque tanto en el sector bancario como en el empresarial, España no tiene representación en ese mercado. Por tanto, debe utilizar a los actuales socios para implantarse en esos países”, señaló Díaz.
A modo de conclusión, podría decirse que la Unión Europea es el mercado natural de las empresas españolas, y debe ser también su mercado doméstico. España no puede “perder el tren” europeo y para ello, no sólo ha de mantener las relaciones comerciales con sus principales socios, sino que además ha de mejorarlas y buscar nuevas alianzas que le posicionen en un lugar privilegiado.