El creciente interés que suscita el mercado americano, los acuerdos de libre comercio vigentes y los que se encuentran en proceso de negociación se abordaron en la última mesa redonda de IMEX’04. Bajo el lema “Mercado en expansión, el libre comercio en América”, los representantes de los diferentes mercados presentes analizaron el estado de las relaciones comerciales a ambos lados del océano.
Presentó y moderó la mesa la directora de Radio Intereconomía, Natalia Obregón, quien realizó una pequeña introducción al mercado americano. “En este mercado, España tiene mucho que decir”, aseguró. “Las relaciones que España mantiene con países como México, o incluso con el Mercosur, dijo Obregón, nos sitúan en una posición de primera línea dentro de la Unión Europea”.
La influencia que España ejerce en Latinoamérica fue objeto también de los comentarios de Gerardo Bugallo, director general de Política Exterior para América del Ministerio español de Asuntos Exteriores. Dicha influencia tiene su explicación en razones idiomáticas y culturales. “En la historia de la actividad exterior de la empresa española ha primado siempre la atracción por lo conocido”, añadió. El otro punto de su discurso se dedicó a la escasa imagen que en Estados Unidos existe de España, “una mala noticia”, según Bugallo, “si tenemos en cuenta que en la actualidad viven 43 millones de hispanos en Estados Unidos”.
Tomó el relevo el vicepresidente de la Autoridad Portuaria de Valencia, Rafael Aznar, quien habló de la relevancia del transporte transoceánico en las relaciones comerciales con América. Aznar puso énfasis en la interconectividad portuaria, en la medida que sirve como nexo de unión entre distintas áreas de comercio. También quiso centrar su atención en las necesidades actuales, dada la coyuntura del mercado. “El exceso de oferta ha abaratado los fletes y ello obliga a los puertos a añadir nuevas capacidades, que tienen que ver con el incremento de masa crítica de carga para una naviera”, señaló Aznar, quien continuó su intervención analizando las cualidades que debe tener un puerto para ser seleccionado en el comercio transoceánico. “Hay que estar bien localizado, dotarse de buenas infraestructuras, pero además, hay que lograr un equilibrio entre las importaciones y las exportaciones, requisitos que se ven cumplidos en el caso del Puerto de Valencia”, concluyó. Respecto a las relaciones con América Latina, el representante valenciano propuso buscar simetrías y reciprocidades con los puertos americanos, establecer alianzas y compartir tecnologías. “Si somos capaces de hacerlo, tendremos grandes posibilidades de constituirnos en verdaderas plataformas de comercio exterior”. Este mensaje sirvió para dar por concluida su intervención.
Seguidamente, los distintos representantes de los países asistentes al Congreso aportaron sus perspectivas acerca del comercio, tanto interior como exterior, de sus mercados. El primero en intervenir fue Marcel Lebleu, consejero comercial de la Embajada canadiense, quien reclamó más atención para su país. “Somos la segunda economía en América y sin embargo, en el exterior se habla poco de Canadá”. Un dato relevante acerca de la base de su economía es que aproximadamente la mitad de su Producto Interior Bruto procede de las exportaciones. “Nuestra calidad de vida depende de los mercados exteriores”, señaló Lebleu.
También comentó el efecto que han tenido sobre Canadá los diferentes acuerdos comerciales, en especial el Nafta. “Lo que no puede ponerse en duda es que Nafta transformó el espacio económico de América del Norte”. Respecto a la presencia de las empresas canadienses en Europa, dijo que “desde el continente europeo consiguen vender más que las empresas que se dedican a exportar productos desde Canadá”. Para terminar, Lebleu habló del interés que suscita el mercado canadiense en el empresario de nuestro país. El consejero finalizó diciendo que “Canadá es un mercado muy interesante para las empresas españolas y puede constituir la llave para entrar en el mercado norteamericano”.
Su homónimo en la Embajada de México y director de Bancomext, Carlos Ceceña, comenzó aportando algunos datos que avalan la importancia del mercado mejicano en el contexto económico internacional. “Somos el segundo país receptor de inversiones extranjeras, después de China”, indicó. Como quedó patente en su intervención, el comercio exterior es la base de su economía. “En buena medida, nuestra prosperidad se debe a una apertura hacia el comercio exterior”, aseguró Ceceña, quien prosiguió mencionando los diversos acuerdos que favorecen los intercambios comerciales de México con terceros países, destacando el Nafta con Norteamérica y el Tratado de Libre Comercio con Europa.
El director de Bancomext concluyó recomendando a México a través de tres líneas de negocio: como mercado importador, como receptor de inversión directa para la creación de empresas en el país y como plataforma para hacer negocios con otros países de su entorno geográfico.
Uno de los discursos más esperados fue el del consejero comercial de la Embajada de Brasil, Joel Sampaio, quien se centró en la importancia de las negociaciones que está llevando a cabo el Mercosur con la Unión Europea, y que actualmente se hallan en un proceso de definición. No obstante, Sampaio quiso puntualizar que Brasil y Mercosur están también involucrados en otros dos tableros negociadores, como son el ALCA y la Ronda del Desarrollo de la OMC. “Estos tableros se influyen mutuamente, y las concesiones que se hacen son miradas con mucha atención por los demás”, indicó. En un futuro inmediato, el reto señalado por Sampaio consistirá en llegar a acuerdos arancelarios entre el Mercosur y la Unión Europea “porque ahí se concentran los intereses ofensivos y defensivos de cada bloque más difíciles de conciliar”. Como ejemplo, citó la gran competitividad de los productos agroalimentarios brasileños, frente a los que existen fuertes barreras defensivas dentro de la UE.
Sampaio quiso también acentuar la influencia del comercio exterior en la estabilidad económica del país: “Si no tenemos acceso a los mercados, no podemos equilibrar nuestra balanza de pagos”, y citó como modelo la recuperación económica brasileña, tras la incorporación de Lula da Silva al Gobierno. “Durante 2003, tuvimos la mayor cifra de negocio internacional de nuestra historia. Eso permitió alcanzar un saldo positivo de 4.000 millones de dólares, lo cual nos ayudó a sanear las cuentas del Estado”.
El mercado peruano y su integración comercial con otros mercados fue otro de los asuntos analizados en esta mesa redonda. El consejero de la Embajada de Perú, Raúl Salazar, introdujo a los presentes en la realidad económica del país, cuyo crecimiento se sitúa en torno a un 4,6%. Salazar planteó el reto de cohesionar más el comercio interregional con los mercados vecinos, puesto que en la actualidad supone sólo el 6% de las exportaciones del país. Respecto a las relaciones con España, Salazar recordó la época en la que el programa de privatizaciones atrajo a las multinacionales españolas, que convirtieron a España en el primer inversor extranjero en el mercado andino. No obstante, apeló a una segunda ola de inversiones, favorecida por acuerdos preferenciales. El representante peruano mencionó los principales sectores potenciales del país, como son la agroindustria o la pesca industrial. En este sentido, declaró que algunas empresas españolas ya están instalándose en el país para cultivar materias primas, que después exportan al mercado norteamericano.
Por su parte, el jefe de la Oficina Comercial de la Embajada de Venezuela, Carlos Lli Torrabadella, se centró en la integración comercial entre los países de su entorno económico. Sobre el inversionista español en Venezuela, Lli señaló diferentes oportunidades de negocio. En primer lugar, habló del floreciente mercado de transformación de materias primas. “En este espacio, hay lugar para pymes o grandes empresas españolas que traten de dar salida a productos elaborados”, indicó. También puso sobre la mesa los grandes proyectos de desarrollo de infraestructuras que conectarán diferentes países sudamericanos. Para finalizar, habló del camino que están abriendo esas mismas infraestructuras, como es el caso de la comunicación con el norte de Brasil, adonde se están suministrando bienes y servicios desde Venezuela a costes muy bajos.
El representante colombiano, Ricardo Lozano, habló del enorme potencial que posee el país dada su riqueza de materias primas y la competitividad de sus costes laborales. Respecto a la presencia de empresas españolas en Colombia, mencionó que actualmente hay más de 200 compañías instaladas en el país, principalmente de los sectores de infraestructuras y servicios financieros. Concluyó animando a los empresarios presentes a acudir a la Rueda de Negocios que tendrá lugar en Cartagena el próximo mes de mayo, y en la que podrán encontrar diferentes alternativas de proveedores en el país andino.
Una vez estudiados los diferentes análisis de cada mercado, el director de Relaciones Internacionales del Consejo Superior de Cámaras, Fernando Puerto, mostró su visión acerca del mercado americano desde una perspectiva económica global. “Entre los países emergentes, Asia es la zona de mayor crecimiento, sigue Europa del Este y en tercer lugar está América Latina”, explicó. Según su perspectiva, vamos a asistir a una aceleración del crecimiento económico mundial que va a afectar positivamente al continente americano. Señaló a Brasil y México como motores de la economía latinoamericana. “En 2003 la situación de estos dos países penalizó el crecimiento, pero las grandes variables económicas se están estabilizando, lo cual da buenas perspectivas para este año 2004”. Fernando Puerto apuntó que las grandes empresas españolas ya están ampliamente representadas en América, pero concentrándose en el sector servicios. “El siguiente paso serían los sectores productivos, y aquí debería hacerse un esfuerzo con las pequeñas y medianas empresas”, concluyó.
El papel que desempeñan las entidades bancarias en el comercio internacional latinoamericano fue el tema central de la intervención de Pedro Sanz, director de Empresas de la División América del Santander Central Hispano, el mayor grupo financiero en la zona. El ponente hizo hincapié en rechazar la falsa idea del retraso bancario de estos países y señaló los avances realizados en el campo de la banca y las nuevas tecnologías. “En la actualidad, tanto las empresas como los clientes tienen acceso a la banca electrónica. Internet ha potenciado un salto cualitativo en estos países. A pesar de que los sistemas de cobro son muy eficientes, se ha conseguido que existan herramientas de gestión de pago tremendamente rápidas”.
La importancia de la logística en el libre comercio con América fue un asunto retomado por Miguel Osuna, en calidad de presidente de la Red Iberoamericana de Logística y Comercio (RILCO) y del delegado especial del Estado en la Zona Franca de Cádiz. Osuna habló de potenciar a Cádiz como primer punto de contacto de las empresas americanas que exportan a Europa. “Para alcanzar este punto hemos llegado a acuerdos con diversos puertos y zonas francas americanas”. Asimismo, habló de las herramientas que la RILCO pone a disposición del exportador. “Estamos preparados para que toda la tramitación de una exportación y todos los contratos auxiliares que conlleva, tales como la contratación de un seguro o de un crédito documentario, se pueda hacer a través de Internet”, concluyó.
El encargado de cerrar el turno de intervenciones fue Manuel Gala, presidente de la Fundación CIFF, quien concluyó hablando del riesgo y la contabilidad en América Latina. “Estamos en una situación de claridad para que la empresa pueda invertir en América Latina, sin embargo es necesaria más información para que los empresarios depositen su confianza en la región”, señaló Gala, quien añadió que no obstante, a fecha de hoy, las perspectivas comerciales son buenas.
La mesa concluyó con un amplio tiempo de debate, en el que se abordaron cuestiones como la competencia que supone Asia para estos países, o la puesta en práctica del libre comercio en América.