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Europa Central: el desafío de la ampliación ¿sigue valiendo la pena?
Maria Isabel Pardos, miembro del Consejo de Dirección del Grupo Inversor Litexco, y miembro también del Consejo Editorial de Moneda Única, abrió el debate sobre Europa Central: el desafío de la ampliación, afirmando que “el Este de Europa está cambiando su imagen. En lenguaje coloquial podríamos decir que Europa del Este tiene ya los papeles en regla, también en 2005, para convertirse en uno de los polos más atractivos para las inversiones extranjeras”. En su calidad de moderadora y experta en los negocios en estos mercados, María Isabel Pardos fue rotunda al afirmar que “es en el este de Europa donde se está jugando la gran partida de la desindustrialización de la Europa occidental, y continuará siendo lugar de grandes cambios y carreras para una mayor competitividad”. El cambio operado por estos países representa “un abismo entre pasado y futuro. Un futuro que se ve fortalecido por la entrada en escena de los ahora nuevos candidatos -Bulgaria, Rumanía y la recién llegada Croacia-, que ya huelen el perfume de la Unión Europea y que harán todo lo posible para captar cuanto antes las inversiones procedentes de los países de Europa occidental, especialmente de los que hasta ahora han copado los primeros lugares de inversión en la zona, como Alemania, Francia, Holanda, Inglaterra o Italia, sin perder de vista el hecho de que Hungría y República Checa ya se están convirtiendo en inversores extranjeros en los países que se incorporarán a la Unión Europea en enero del año 2007”. Recordó que, “a pesar de las incertidumbres de los precios del petróleo, que proyecta una sombra sobre las economías locales, muy dependientes todavía de las economías de la Zona Euro, las previsiones de crecimiento medio de esta zona se han fijado para 2005 en un 4,5% en lugar del 5% alcanzado en 2004. No obstante, y a pesar de esta rebaja, un 4,5% es una cifra que merece todo nuestro respeto y que a muchos países les gustaría poder alcanzar”. Isabel Martín Castellá, vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones explicó, al inicio de su intervención que “el papel del Banco Europeo de Inversiones en los países de la ampliación es complementario del papel que hizo el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, un banco que se enfocó más a asesorar a gobiernos para hacer desde unos presupuestos del Estado al corte de las economías occidentales a organizar el presupuesto, organizar toda la Administración del Estado o privatizar sectores. Mientras, el BEI se centró más en financiaciones industriales, de infraestructuras, en el desarrollo del sistema financiero”. Tras esta aclaración constató que, desde esta entidad financiera multilateral “no vemos que las empresas españolas se estén beneficiando de la generosidad de las condiciones con que el BEI actúa en estos países y de la cantidad de proyectos importantes en los que estamos participando. Por ejemplo, lo más llamativo ha sido todo el proceso de desarrollo de infraestructuras, el financiar a largo plazo -25 ó 30 años- con un tipo de interés por debajo del de mercado porque nunca les hemos aplicado a estos países la prima de riesgo-país que tienen sus emisiones de bonos”. “Todo esto ha sido posible - añadió- porque el BEI tiene una gran experiencia de unos países que transfiere a otros, como por ejemplo toda la experiencia de los sistemas de concesión y de desarrollo privado de servicios públicos que hay del Reino Unido se ha utilizado en otros países de la Unión. Hemos tenido este papel en el plano de ayudar en la financiación de grandes proyectos de infraestructuras y grandes concesiones. Primero, abarcando desde carreteras en un sistema de concesión o de peaje a aeropuertos, puertos, ferrocarriles, pero también infraestructuras de tipo municipal más pequeñas como tratamiento de aguas, y últimamente sanidad y educación”. Destacó también que el BEI tiene cifras muy importantes de actuación, “tenemos disponibilidad, tenemos grandes líneas y capacidad de actuar en estos países”, pero matizó que el BEI, sin embargo, “es un banco de bancos. El BEI financia al sector público, financia a grandes empresas, financia grandes proyectos, pero no puede descender a nivel de pyme. Lo que hemos hecho es, lo mismo que hacemos en el resto de Europa, prestar a bancos”. A este respecto destacó que “tenemos líneas para financiación de pymes con prácticamente todos los bancos locales en todos los países. Estos bancos están obligados a anunciar que son líneas del BEI y que aplican condiciones por debajo del mercado. Se puede hacer acudiendo directamente a estos bancos. En la página web del banco tenemos toda la información y todos los instrumentos disponibles”. También en capital riesgo ofrece atractivos el BEI. “A lo mejor hemos sido los primeros actores en este mercado. También trabajamos a través de fondos: el BEI no apoya directamente a pymes tecnológicas, pymes que empiezan, clusters de nuevas empresas, incubadoras o alguno de estos instrumentos, sino que el BEI invierte en fondos. Si tienen alguna iniciativa en estos países y se tienen que dirigir a un fondo de capital riesgo, seguramente un 25% de los fondos provienen del Fondo Europeo de Inversiones, que es una filial del Banco Europeo de Inversiones. Con lo cual, otro ámbito de mucho interés para las pymes queda cubierto. También tenemos una disponibilidad importante de fondos. Se ha dotado algún fondo del que se ha invertido todo con éxito, y a veces han sido capaces de seguir autofinanciándose, a veces han establecido un segundo fondo en el que también hemos participado, y en ese campo tenemos todavía mucho recorrido”. Otra línea en la que también ha trabajado el BEI es en dar garantías a los bancos cuando financian una cartera de pymes. Para Isabel Martín Castellá “es un proceso que en Europa Occidental está ya muy desarrollado, que es la securitización de carteras, y donde hay una línea de la UE que se utiliza para que esos créditos resultantes de titulizar la cartera de bancos tengan un perfil de riesgo menor”. Respecto a las condiciones, “aparte de no cobrar riesgo-país, se basan en hacer emisiones en el mercado de capitales en las mejores condiciones de deudo soberano, que son traspasadas a los beneficiarios. Las condiciones ventajosas que obtiene el banco las traspasa inmediatamente a sus colaboradores, sean empresas bancarias o industriales a las que financia, y estas condiciones, si se trata de una pyme que quiere acceder a través de un banco, benefician a la pyme. Condiciones que no son solamente excepcionales en cuanto a precio, sino también en cuanto a plazos. Plazos de 25 a 30 años no son habituales, y son los que nosotros proporcionamos”. La experiencia de la empresa española en estos mercados, y concretamente en Hungría, la ofrecía Antonio Muñoz, director de Unidad de Negocio de Gestamp, una empresa de componentes metálicos de automoción, con posición destacada en los mercados europeos y americano. ¿Por qué fueron allí? Para Antonio Muñoz está muy claro. “La necesaria posición logística cerca de los fabricantes del sector en el que nos estamos moviendo es crítica, y por lo tanto no nos quedaba más remedio que estar allí. Hungría y Polonia son, conjuntamente con la República Checa, los tres grandes países. Pero sin dejar de lado, al menos en el sector en el que nos movemos y dado su potencial de crecimiento y la apertura que está teniendo, a Eslovaquia, que en principio es el país con más posibilidades de crecimiento, aunque es pequeño, desde el punto de vista industrial y porque, en contraposición de lo que está pasando en Polonia, Hungría y República Checa, que están tomando un posicionamiento de un nivel medio-alto, Eslovaquia sí que está potenciando ese entorno igual que Ucrania o Rumanía. Eso sí que hay que barajarlo bien dependiendo del tipo de producto, servicio o instalación que queramos hacer allí. Como mercados potenciales, es el sentido inverso: Polonia, Hungría y la República Checa son mercados para el gran consumo muchísimo más interesantes de lo que puedan ser ahora mismo Rumanía, Eslovaquia o Ucrania”. Finalmente, Antonio Herrando Villanova, director comercial de Soluziona, multinacional española de consultoría e ingeniería explicó que “tenemos un posicionamiento diferente en cada uno de esos países. No hemos conseguido consolidarnos de la misma manera en todos ellos fruto de la potencialidad del mercado y de lo que hemos entendido que era fundamental: del tipo de clientes al que nosotros originalmente nos orientábamos, que principalmente era el mundo de las 'utilities', pero no solamente eléctricas, sino energéticas en general, y de agua”. A pesar del interés de estos mercados, fue muy claro al apuntar que “para muchas cosas, a día de hoy, llegamos tarde, y si no estaríamos rompiendo una ley que nosotros mismos creamos con los Fondos Estructurales o de los Fondos de Cohesión dentro de nuestro entorno. ¿Cuántas empresas de ingeniería o consultorías extranjeras vinieron al hilo de ese tipo de financiación? Muy pocas. Ya se las arreglaron las empresas españolas de ingeniería y las constructoras para que no entraran otras empresas de fuera. Creo que la estrategia de socios, alianzas o compras claramente va a tener que ser para ese tipo de actividad la forma de penetrar en estos países”. |
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