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Norte de África: negocios en el Magreb emergente

Moderador: D. Felipe Núnez, director de Moneda Única.
- D. Karim Tajmouati, responsable internacional del Grupo Attijariwafa Bank.
- D. Baihas Baghdadi, Global Trade Services de Fortis Bank.
- D. Joan Canals, presidente y consejero delegado de Pulligan Internacional, S.A.
- Ilmo. Sr. D. Fares Yassir, consejero económico y comercial de la Embajada de Marruecos en Madrid.

Los mercados que conforman el norte de África y rodean el Mediterráneo por el sur, ejercen un fuerte y continuo atractivo para las empresas españolas en base a elementos probados y cuantificables, como son su importante población, la cercanía geográfica, su relación y penetración en otras zonas de África, el crecimiento de su demanda, etc.

Los países del norte de África y de la cuenca sur del Mediterráneo (Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos) se hallan muy cerca de Europa, no sólo geográficamente, sino por sus sistemas económicos, acuerdos preferenciales con la Unión Europea, adaptación de sus estructuras normativas, fiscales, laborales, etc., similares a los estándares europeos.

No existe homogeneidad entre ellos, si exceptuamos el hecho de su religión; Libia y Argelia son importantes productores de petróleo y junto con Egipto de gas; Túnez se ha especializado en servicios turísticos y Marruecos alterna turismo con producción agrícola e industrial. Todos ellos tienden a estrechar vínculos con la Unión Europea y ampliar sus relaciones comerciales, de inversión, etc.

Los países del norte de África vienen presentando para las empresas españolas una irresistible atracción. En conjunto presentan un amplio mercado de más de 156 millones de habitantes con un 38% de población menor de 15 años y con aspiraciones a consumir más y productos de mayor calidad.

En 2003 el crecimiento medio del PIB supero el 5% en el conjunto, siendo del 6% en Marruecos y del 7,4% en Argelia. La inflación media rondó el 3% y sólo en Egipto alcanzó el 4,3%. La tasa de desocupados en Libia y Argelia se acerca al 30% y es del 19% en Marruecos, y 9,9% en Egipto, lo que constituye uno de los principales problemas a resolver. La renta per capita es de alrededor de 4.000 dólares para Marruecos y Egipto y 6.500 dólares para el resto.

Las exportaciones españolas para el conjunto de países alcanzaron en 2003 los 3.650 millones de euros; las importaciones se han mantenido en cifras en torno a los 6.664 millones de euros, registrándose un fuerte superávit a causa de las compras de hidrocarburos y gas realizadas desde España. Las inversiones netas españolas en el área fueron de 1.749,2 millones de euros en 2003.

El objetivo de la mesa redonda fue analizar la actual situación económica, las ventajas e inconvenientes de realizar operaciones comerciales o de inversión, destacar los sectores que presentan mayores atractivos y dibujar el camino más efectivo para penetrar en estos mercados.

En opinión de Karim Tajmouati, eesponsable internacional del Attijariwafa Bank, “el norte de África es un mercado casi natural para España”. En la última decada el mercado marroquí ha evolucionado y se ha incrementado la presencia de empresas españolas, ganando cada año cuota de mercado, frente a otos inversores tradicionales como Francia.

Marruecos tiene 30 millones de consumidores, con un PIB de 50.000 millones de dólares anuales y un crecimiento del PIB de un promedio anual del 5%.

Más de 400 empresas españolas están activas en este mercado y están presentes en casi todos los sectores de actividad. Las inversiones más importantes que se han hecho en esos cinco últimos años han sido españolas, destacando Telefónica con la segunda licencia de telefonía móvil en Marruecos, donde Telefónica ganó un 40% del mercado en cuatro años. Attijarifawa Bank, que nace de la fusión de dos bancos privados marroquíes, tiene como principal accionista al Grupo Santander en casi un 20%.

Para tener éxito en el mercado marroquí y en general el norteafricano, exige el esfuerzo de comprenderlo ya que presenta sus peculiaridades, pero se orienta a Europa. Los flujos comerciales de Marruecos se hacen al 80% con la Unión Europea, 60% de las exportaciones y 75% de las importaciones. El 12% de las exportaciones y el 16% de las importaciones de Marruecos son con España.

Karim Tajmouati añadió: “Este mercado es, además, una plataforma de exportación, no sólo para el resto de África, sino para otros mercados”. Marruecos ha suscrito un acuerdo de libre intercambio con la Unión Europea que reduce a cero los aranceles en 2010. Pero también existen acuerdos con Estados Unidos, Turquía, Egipto, Jordania, y algunos países del Golfo. Las empresas españolas que invierten en Marruecos pueden utilizar este país como plataforma de exportación a otros mercados.

Finalizó diciendo que “disponemos en Marruecos de un sector financiero absolutamente moderno, que responde exactamente a las mismas reglas de la OCDE. El sistema jurídico, especialmente para el comercio, es similar a cualquiera europeo, ya que estos países construyen su futuro mirando hacia la Unión Europea”.

La intervención Baihas Baghdadi, responsable de Global Trade Services de Fortis Bank, se orientó a señalar lo que es y no es Marruecos. La imagen de pateras e inmigrantes no es la real, ya que se trata de 30 millones de consumidores, que permite duplicar el mercado de España, con sólo un país vecino.

“El tema es, en mi experiencia -dijo Baghdadi- “que el empresario español está centrado en Sudamérica y no ve el norte de África, tan cercano, siendo este un mercado que necesita absolutamente de todo”.

El intercambio comercial comentado que destina el 16% de las exportaciones españolas a Marruecos lo hace por encontrarse muy cercano, a pesar de que exista una problemática cultural, que es necesario comprenderla y aceptarla”.

“Nos estamos refiriendo -añadió- a “100 millones de consumidores potenciales en el área y esto bien merece la pena prestarle atención, hacer un esfuerzo y evitar que empresas de otras latitudes, como asiáticas, hagan con el tiempo más difícil la presencia de las empresas españolas.”

Joan Canals, presidente y consejero delegado de Pulligan Internacional, S.A., centró su intervención en la complementariedad de las economías del norte de África con las europeas y las ventajas que suponen la cercanía y los costes salariales más bajos.

“En mi opinión -dijo Canals- el espacio mediterráneo ha de ser, para los europeos, la respuesta de Europa a la globalización”. El fenómeno de apertura y de liberalización de los mercados, que generan grandes flujos de mercancías de los países productores a bajo coste y con precios reducidos, hace pensar en Asia y China.

Pero en paralelo hay un comercio importante regional que es competitivo no tan sólo por tener algunos costes adecuados a la demanda, sino también a la ventaja competitiva derivada del factor tiempo de respuesta y transporte.

El año pasado, 40.000 millones de dólares en mercancías fueron de Asia hacia Estados Unidos. Pero cifras similares se movieron entre la Unión Europea y la zona euromediterránea. Los costes en Marruecos, Túnez, Egipto y Argelia no son tan bajos como en Asia, pero son tan competitivos como ellos gracias al factor de cercanía a Europa.

Según Canals, “son perfectamente competitivos, porque juegan con la ventaja de la proximidad y el coste de oportunidad que da el que un camión desde Tánger hasta Madrid llegue en un día, comparado con el mes que toma un barco desde Shanghai hasta Europa”. Este es un valor importante, sobre todo en algunos productos, como por ejemplo el textil, en la moda, en donde el factor tiempo es tan importante o más que el coste intrínseco de los productos.

Los países del norte de África son complementarios de Europa en la medida en que tienen que servir para el desarrollo de la industria europea, que tiene la capacidad de innovar, crear tecnología y de hacer innovación, pero problemas estructurales de costes laborales, infraestructuras, sociedades, establecimiento, por lo que precisa la complementariedad de los costes laborales más reducidos en los países del norte de África.

Por otro lado añadió Canals: “Los europeos estamos obligados a contribuir al desarrollo económico y social del norte de África”. Las relaciones de vecindad obligan a trabajar para obtener un nivel de renta y de vida más parecido al nuestro. No podemos tolerar en absoluto que el Estrecho de Gibraltar, con sus 13 kilómetros, implique un desnivel en renta per cápita de 22.000 dólares a 1.300 dólares”.

La solución se obtiene invirtiendo en esos países y aprovechando la gran complementariedad que hay y las ventajas competitivas que se derivan de esta complementariedad.

Fares Yassir, consejero económico y comercial de la Embajada de Marruecos en Madrid, centró su intervención en las oportunidades de inversión en Marruecos. Comenzó diciendo que en el norte de África, desde los años 60, ha habido dos corrientes económicas: Egipto, Túnez y Marruecos, que optaron por una economía abierta y liberal, y Libia y Argelia por una economía dirigida socialista. En el caso de Marruecos, Túnez y Egipto tuvieron la suerte de optar por ese camino que condujo a estos tres países a que tengan fluidez en sus negocios, en sus comportamientos económicos con la Unión Europea, que culminaron con la firma de los acuerdos de asociación.

Estos acuerdos, en el caso de Marruecos, permiten el acceso de los productos a la Unión Europea sin aranceles. Además Marruecos ha firmado acuerdos de libre comercio con Túnez, Jordania y Egipto, y más tarde con Estados Unidos, Turquía y ciertos países de Centroeuropa. El conjunto de estos acuerdos suman más de mil millones de consumidores. Eso quiere decir que Marruecos sirve como plataforma de producción y de exportación a esos países. En el caso de Estados Unidos es un acuerdo especial, global, que abarca absolutamente todos los sectores: la agricultura, la industria, las franquicias, el turismo, transporte marítimo, etc.

“Hay muchas empresas españolas que se instalan en Marruecos por diversos motivos, como mercado, costes, etc., pero se olvidan de que el norte de África es la plataforma de inversiones y comercial para el resto del continente africano y para el mundo árabe musulmán. Muchos factores ayudan a ello”, dijo Fares Yassir en su intervención.

Concluyó diciendo: “Yo animo a la empresa española a invertir en Marruecos como ya lo han hecho más de 600 hasta ahora. Existe todo el apoyo de ambos gobiernos, de las instituciones, cámaras y asociaciones, sólo se requiere la decisión empresarial de internacionalización en la seguridad de tomar una buena decisión de futuro”.

La mesa redonda sobre el Norte de África concluyó con una ronda de preguntas sobre temas relacionados con los mercados tratados, que tuvieron respuesta y aclaración por parte de los ponentes de la mesa, sosteniendo la importancia de este mercado, las ventajas de cercanía a Europa, costes laborales reducidos, ventajas a las empresas inversoras, plataforma para el resto de África subsahariana y otros mercados.

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