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Logística: the challenge of future supply chain

Moderadora: Dña. Natalia Obregón, directora de Radio Intereconomía.
- D. Richard Pibernik, profesor del Zaragoza Logistics Center e investigador asociado en el Centro para el Transporte y la Logística del MIT.
- Dr. Jarrod Goentzel, Executive Director, MIT-Zaragoza International Logistics Program.
- D. Richard Loyd, Program Manager Spain, i2.
- D. Adriano Figueiredo, Commercial Manager, Gazeley Properties - WalMart.

Bajo el título “El desafío futuro de la cadena de suministro”, esta mesa redonda abordó las últimas tendencias en un sector cada vez más relevante en el mundo empresarial. Profesionales de la talla de Richard Pibernik, Jarrod Goentzel, Adriano Figueiredo y Richard Lloyd ofrecieron a los asistentes una valiosa información para optimizar la cadena de suministro en un entorno cada vez más globalizado.

Richard Pibernik fue el encargado de abrir esta sesión de debate acerca del futuro de la logística y la cadena de suministro, campo sobre el cual él y su equipo están realizando numerosas investigaciones, de forma conjunta con las empresas y el Zaragoza Logistics Center. El ponente comenzó su exposición hablando brevemente de las cadenas de suministro de alta tecnología, de los cambios a que están sometidas actualmente y de los problemas logísticos a los que se enfrentan a corto y medio plazo. Según aseguró, “no nos centramos en la historia de la logística y de la cadena de suministros, sino más bien en el futuro de la gestión de procesos, miramos hacia las nuevas tecnologías, cómo los procesos pueden ser reorganizados, cómo las nuevas tecnologías pueden ser integradas, etc”.

Una de las tendencias más visibles en la actualidad es la externalización de los servicios logísticos. Según Pibernik, “una empresa como Lucens Technologies en el año 2000 estaba integrada verticalmente hablando, ellos producían los componentes, los materiales, el montaje, toda la cadena de suministros estaban en sus manos y 120.000 personas trabajando en su empresa. Hoy día, cinco años más tarde, todo se externaliza, todo está subcontratado y sólo 20.000 personas trabajan en Lucens.

A continuación, el experto lanzó la siguiente pregunta: ¿quién toma las decisiones en cuanto a los socios o proveedores? Como conclusión, se dijo que en las industrias de alta tecnología hay ciclos muy cortos de unos seis meses, así que en la introducción de un nuevo producto hace falta planificar la cadena de suministro durante esos seis meses. Para ello, es necesario buscar los socios apropiados, crear acuerdos y realizar o cumplir con la producción. “Todos ellos son retos muy importantes a los que se enfrentan las empresas hoy en día y creo que sobre todo en la producción de alta tecnología es un área nueva y son modelos para el futuro y hay realmente mucha investigación que habrá que realizar en el futuro”, subrayó Pibernik.

En cuanto a la influencia de la globalización en la logística, el ponente puso varios ejemplos. “Si una empresa de telecomunicaciones gana un contrato en la India, tendrán que tener una porción del valor añadido en la India, pero seguramente tendrán que enviar su producto a Europa o a otros lugares para probarlo y después de la prueba lo envían de nuevo a la India”.

La siguiente pregunta fue: ¿cómo las empresas con una cadena de suministro externalizada pueden responder a esos cambios y ser flexibles y ágiles al mismo tiempo? Hace unos años no teníamos la tecnología ni los sistemas para gestionar las cadenas de suministro globales. Hoy en día, en cambio, disponemos de esas tecnologías, pero tenemos distintos modelos de organización, con muchas empresas interdependientes, que deben gestionarse de forma centralizada. Esto también es un problema para Pibernik, quien dejó en el aire la siguiente pregunta: ¿cómo puede haber transparencia en la cadena de suministros en un entorno de externalización?

El siguiente en intervenir fue Richard Lloyd, director de programas y responsable de la implantación de la compañía tecnológica Software i2. En sus doce minutos de intervención, el ponente ofreció una visión actual desde el punto de vista de su empresa de las cadenas de suministro. “Hoy en día tenemos la tecnología para mover los productos por todo el mundo, pero eso crea también un riesgo cuando hay una cadena de suministro que empieza en China y termina en Sudamérica. Puede haber roturas y hay que tener un plan para resolverlo”, aseguró.

Al igual que su antecesor en la mesa, Lloyd insistió en que hoy en día existe un ciclo de vida muy rápido para los productos. “Estamos viendo un cambio de posición de los productos constante y muy rápido y las previsiones son un reto todavía muy importante, todos los empresarios sufrimos, si supiéramos lo que iba a pasar el resto del año y lo que nos iban a pedir nuestros clientes, pues nuestro negocio sería fácil”. Ante esta circunstancia, lo que deben hacer las empresas es ser capaces constantemente de adaptarse a los cambios. Y ahí es donde juegan un papel predominante las nuevas tecnologías. “No se puede desconectar la cadena de suministro de los sistemas de software, hace falta un software para dirigir una gran empresa, pero hay que llevar a cabo los proyectos muy rápidamente y suministrar ese valor, no se puede esperar tres años para un retorno sobre la inversión, la implantación de la tecnología tiene que ser muy rápida, con un rápido retorno”.

A continuación, puso el ejemplo de cómo repercuten los precios del combustible en el transporte. “Pensamos que tenemos una buena cadena de suministro con unos costes óptimos de transporte y almacenamiento cuando, de repente, suben los precios del combustible y tenemos que cambiar la red y buscar otro equilibrio diferente. En ese caso nos veremos obligados a hacer una nueva búsqueda de transportistas o incluso de medio de transporte”.

Richard Lloyd continuó hablando de las mejores prácticas en una cadena de suministro. Una de ellas, quizás la más importante, consiste en conocer muy bien a los clientes para poder predecir qué es lo que van a hacer, cumplir con sus demandas, sus requisitos, con un bajo coste para la empresa y con alta calidad para ellos. También es necesario conocer bien a los proveedores, saber lo fiables que van a ser, su capacidad, a quiénes llamar cuando hay que reconfigurar la cadena de suministro. “Tenemos que hablar con los suministradores todos los días y no solamente mandarles un pedido cada seis meses. Hay que cumplir con lo que prometemos, si llama el cliente y dice que quiere ese producto para un día concreto, tenemos que ser capaces de decir que sí y cumplir realmente con esa promesa, tener una visión muy clara de lo que hay que hacer y también una visión de rastreo”. En tercer lugar, Lloyd dijo que el empresario debe ser capaz de agilizar su cadena de suministro desde el punto de vista de la organización. “Podemos tener un director de fabricación que está optimizando los costes, pero hace la vida imposible para sus suministradores, sus proveedores o para los que tienen que almacenar los productos que está fabricando. Esto no es necesariamente bueno para el negocio en sí, hay que ver una meta global y esa optimización la tenemos que extender a todos los campos para ejecutar esas promesas en la cadena de suministro con un buen rendimiento”. En cuarto lugar, el responsable de una cadena de suministro debe tener la capacidad de seguir la pista y luego profundizar en el detalle y analizar qué es lo que ha fallado, es decir, debe ser capaz de rectificar.

Y finalmente, pero no por ello menos relevante en la cadena de suministro, Lloyd habló de la importancia del factor humano. Una cadena de suministro puede cambiar cada dos horas, hay que cerrar el bucle, sincronizar los datos, integrar entre distintas empresas, integrar entre distintos sistemas y luego gestionar los conocimientos. Para ello, según Lloyd, es necesario formar a los más listos, asegurarse de que esas personas tienen las destrezas y los conocimientos necesarios. “El factor humano es fundamental, eso es lo que nos hace grandes, tenemos que dar las oportunidades adecuadas a las mejores personas porque si no esas buenas personas se van a ir”.

Adriano Figueiredo continuó el turno de intervenciones. Lo hizo en calidad de director comercial de Gazeley Properties en España, filial inmobiliaria del mayor distribuidor mundial, el norteamericano Wallmart. Su presentación giró en torno a la infraestructura y las instalaciones dentro de la cadena de suministro. En su opinión, ha sido un sector “muy reactivo y un poco oportunista” en los últimos años. No obstante, añadió que “en este mundo de gestión de la cadena de suministros no es suficiente ser reactivo, no se puede solamente aprovechar las oportunidades sino que tiene que haber una previsión, hay que considerar el futuro y saber hacia dónde va”.

Figueiredo habló sobre las tendencias futuras relacionadas con las infraestructuras del sector. Factores como la proximidad a los puertos, a los aeropuertos y la distribución de los productos, el acceso a las carreteras principales, a los ferrocarriles, a los canales, etc., marcan las decisiones de ubicación de los parques logísticos.

Respecto a su estructura interna, según el ponente, deben diseñarse especialmente con una visión dinámica, debe haber movimiento ágil dentro del parque, tiene que haber servicios alrededor, etc. Todo ello para que, en definitiva, los operadores logísticos puedan hacer su trabajo con las máximas facilidades.

También las especificaciones de construcción son claves, pues varían mucho de un país a otro. Por ejemplo, el Reino Unido el requisito mínimo para los almacenes portuarios son 50 metros, para que los camiones puedan maniobrar fácilmente en los puertos sin causar problemas al tráfico general. Mientras, en España estas especificaciones para almacenes son bastante diferentes.

En otro orden de cosas, Figueiredo destacó la necesidad de tener una visión de futuro respecto a la capacidad de crecimiento de una zona logística. “Por ejemplo, las restricciones sobre el ruido se van a aplicar dentro de poco y van a ocasionar cada vez más problemas. Lo mismo sucede con la congestión en la carretera. Por ello, hay que pensar en dónde vamos a poner ese centro de distribución para evitar esas tendencias”.

El encargado de concluir el turno de intervenciones fue Jarrod Goentzel, director ejecutivo del Programa Internacional MIT - Zaragoza Logistics Center, quien habló brevemente desde una perspectiva profesional y también desde un punto de vista más corporativo, dada la estrecha colaboración entre el programa de investigación que dirige y las empresas.

Goentzel comenzó su turno formulando la siguiente pregunta: ¿quién está realizando I+D en el campo de la logística? A lo que respondió que, actualmente, el tamaño de los grupos de investigación está reduciéndose y lo mismo sucede con la inversión en I+D. No obstante, hizo una excepción en Microsoft, empresa que está formando a un gran número de científicos. “Hay muchas empresas que tienen grupos de investigación pero se centran más en los negocios principales y menos sobre la investigación en sí”, aseguró el ponente quien, no obstante, señaló que existe una tendencia en la academia a realizar un mayor número de investigaciones en el campo de la logística. Asimismo, apostó en el futuro por una mayor integración entre grupos de I+D, corporaciones y las unidades de negocio. “Estos grupos trabajarán juntos para realizar una investigación que ayude a las empresas a tener más ganancias, más ingresos y tener más réditos a largo plazo, réditos o retornos sobre la inversión y en, definitiva, a que haya más colaboración entre la industria y la parte académica”.

En el tiempo de debate, la mayoría de las preguntas tuvieron que ver con el diseño y la tecnología de una cadena de suministro. Sobre la mesa se plantearon cuestiones como: ¿quién diseña la cadena, el propietario que quiere una solución específica para su empresa, o el suministrador general, que está habituado a un sistema más normalizado? ó ¿ hacia dónde se dirige la nueva tendencia que conocemos en cuanto a la trasparencia de los planes de producción en los países de bajos costes y la importancia de la logística en este campo? Los cuatro ponentes aportaron sus conocimientos acerca de estos temas, llegando a la conclusión de la gran complejidad que, día a día, supone gestionar una cadena de suministro.

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